Jnum, el dios alfarero del Antiguo Egipto

Jnum, el dios alfarero del Antiguo Egipto

“Khnum (Jnum): Es uno de los cuatro principales dioses creadores de los egipcios, los otros son Amon-Ra, Atum y Ptah. A Khnum se le mostraba como a un alfarero que moldeaba dioses, seres humanos y animales de arcilla en su torno de barro, y luego insuflaba vida en ellos. A él normalmente se le pintaba como a un hombre con la cabeza de carnero, símbolo de su poder creativo masculino y animal sagrado. Se creía que Khnum controlaba la subida de las aguas del Nilo, un fenómeno anual crucial para la fertilidad de la tierra y la vida”. En Egipto, antiguamente, se veneraba a Jnum. Su nombre significa moldeador, de ahí que en la iconografía se le represente sentado ante una torneta de alfarero modelando seres. Normalmente se suele decir, en todos los escritos que he encontrado sobre Jnum, que sobre lo que está trabajando es sobre un torno alfarero. Las teoría indican que 5000 años a.C. los egipcios habían descubierto y dominaban el torno alfarero, sin embargo como herramienta para crear seres u objetos que no tuvieses base y desarrollo circular sería terriblemente ineficaz, por lo que me inclino a pensar que lo que usaba Jnum no era un torno alfarero al uso,  sino una simple torneta, un disco que utilizaba para girar su obra a medida que modelaba y poder verla desde diferentes ángulos sin tener que moverse. (Pero también podemos ser igual de fantasiosos y surrealistas que los mitos, y creer que si alguien es capaz de crear dioses, animales y seres humanos desde un trozo de barro, también podría crearlos usando un torno alfarero) Según...
La creación de Enkidu, desde el barro, en “La Epopeya de Gilgamesh”

La creación de Enkidu, desde el barro, en “La Epopeya de Gilgamesh”

La mitología sumeria, cuenta cómo los habitantes de Uruk, cansados de la despiadada forma de gobernar de Gilgamesh (hacia el 2650 a. C.), rogaron a los dioses que los librara del rey déspota , el dios Anu, encargado de escuchar las quejas del pueblo pidió a Aruru que creara un ser tan fuerte como Gilgamesh: Cuando Anu hubo escuchado sus quejas, A la gran Aruru llamaron: «Tú, Aruru, creaste el hombre; Crea ahora su doble; Con su corazón tempestuoso haz que compita. ¡Luchen entre sí, para que Uruk conozca la paz!» Cuando Aruru oyó esto, Un doble de Anu en su interior concibió. Aruru se lavó las manos, Cogió arcilla y la arrojó a la estepa. En la estepa creó al valiente Enkidu, Vástago de…, esencia de Ninurta. Hirsuto de pelo es todo su cuerpo, Posee cabello de cabeza como una mujer. Los rizos de su pelo brotan como Nisabal. No conoce gentes ni tierra: Vestido va como Sumuqan. Con las gacelas pasta en las hierbas, Con las bestias salvajes se apretuja en las aguadas, Con las criaturas pululantes su corazón se deleita en el agua. (tablilla 1, columna 2) El poema de Gilgamesh fue compuesto a finales del tercer milenio o principios del segundo antes de Cristo, con referencias de otros anteriores. A pesar de que la diosa Aruru empleó sus manos humecidas para la creación del doble de Gilgamesh, en la época de la redacción del poema, hacia el 3500 a. C., ya se había inventado en Uruk el torno de alfarero; era una rueda de 90 centímetros de diámetro por 12 de espesor que se giraba con la mano izquierda mientras...
Arqueo-senderos

Arqueo-senderos

  De paseo por los alrededores de Catoira. Un día de caminata con guias “especializados”. Los alrededores de Catoira, Bamio y la desembocadura del Ulla. Recorrimos antiguos alfares, hornos que forman parte del paisaje pero que nadie le da mayor importancia. Oficios extinguidos hace más de 70 años. Lo bueno de los oficios antiguos es que dejan un patrimonio cultural a la vista, cosas que se pueden recorrer, ver y analizar. Hoy día cuando un artesano desaparece no quedan restos, somos gente invisible que se olvida con cierta facilidad. En estos viejos alfares, quedan los viejos y enormes hornos de forma cilíndrica, alimentados con madera dura de combustión lenta. Basta arañar un poco la tierra alrededor de los hornos para que salgan trozos de una cerámica ahumada que debió ser bonita, como casi todo lo que se hace con barro y se cuece con fuego. Nos agenciamos una bolsa de restos de cacharros, asas, tapas, trocitos esgrafiados, algunos incluso esmaltados. Muchos trozos de esta cerámica, duermen incorporados a las raices de los árboles que mantienen las paredes del horno en pie. Luego nos paseamos por los restos de una salazón romana, donde recogimos también trozos de cerámica romana. Y después visitamos un horno, que aún está en pie casi al margen del Ulla. Dice uno de los guías que hay otros 6. Ya volveremos a verlos, con una mochila cargada de carne y refrescos.Algunos vecinos tienen todavía algunas piezas originales de alguno de estos alfares y en algún anticuario de las ciudades cercanas se puede encontrar algún cántaro sano. De ahí a Cedonosa, para ver el esqueleto de un...